Carácterísticas psicoevolutivas de los
niños de la Etapa de Infantil:
El periodo de edad comprendido entre los tres
y los seis años está caracterizado por una serie de rasgos evolutivos que
afectan al desarrollo motriz, socio-afectivo y cognitivo de los niños.
Desarrollo
motriz
Motricidad gruesa
-
Consiguen permanecer un tiempo, cada vez más amplio, quietos y desarrollando la
misma actividad.
-
Muestran un progresivo dominio y coordinación general de su cuerpo, desarrollan
el sentido del equilibrio y la independencia motriz. Esto permitirá a los
niños/as un control cada vez más adecuado de sus movimientos en actividades
tales como: subir y bajar escaleras, lanzar y recoger una pelota en movimiento,
andar a la pata coja, seguir el ritmo de la música y bailar, etc.
-
A lo largo del ciclo cada niño y cada niña irá estableciendo su predominancia
lateral (diestro o zurdo).
Motricidad fina
-
Adquieren una progresiva habilidad e independencia en los movimientos finos de
los dedos, lo que les permite: manejar objetos pequeños y ensartar; vestirse y quitarse
la ropa utilizando de manera progresivamente más correcta botones y cremalleras;
manejar libros, pasando las páginas con cada vez mayor facilidad; realizar
trazos cada vez más controlados y dibujar con más precisión.
-
Muestran una presión y dominio progresivo en el manejo autónomo de herramientas
relacionadas con las tareas escolares (lápiz, tijeras, punzón…), la higiene
(peine, cepillo dental…) y la alimentación (cuchara, tenedor…).
Desarrollo
socio-afectivo
En
el segundo ciclo de la etapa de Educación infantil se produce un gran avance en
el
proceso
de socialización del niño y de la niña a partir de dos procesos paralelos: la
construcción
de su autoconcepto, que se va formando en gran medida a partir de las
valoraciones
que los demás hacen tanto sobre sus capacidades como sobre su
comportamiento
de este modo:
-
Se reconocen a sí mismos como una persona frente a los demás, mostrándose
progresivamente
más independientes y autónomos en la realización de las rutinas y las
actividades
diarias.
-
Son paulatinamente más capaces de asumir algunas responsabilidades y realizar
pequeños
encargos.
-
Necesitan sentirse importantes para las personas de su entorno,
especialmente para los
adultos,
les gusta que les elogien por sus logros y son capaces de reconocer sus
errores.
El
desarrollo progresivo de las habilidades sociales necesarias para relacionarse
con los
demás,
interiorizando las pautas de comportamiento social que rigen la convivencia y
ajustando
su conducta a ellas; en este sentido los niños:
-
Comienzan a desarrollar relaciones sociales con los compañeros/as y adultos que
les
rodean, comprendiendo la necesidad de establecer y respetar algunas normas
de
convivencia.
- Muestran actitudes de protección hacia los
otros niños, en especial si son más
pequeños,
y son capaces de prestarles ayuda.
-
Son capaces de tomar en consideración los sentimientos y deseos de los demás,
y
comienzan a desarrollar esquemas morales basándose en las opiniones de los
que
les rodean.
-
A lo largo del ciclo los niños/as evolucionan desde el individualismo propio
del
egocentrismo
hacia una progresiva cooperación y colaboración con sus iguales,
lo
que se manifiesta en prácticamente todas sus actividades y muy particularmente
en el
juego:
·
Hacia los 3 años, comienzan a jugar con
los otros niños/as estableciendo
relaciones
de cooperación esporádicas, aunque todavía predominan los juegos solitarios.
·
Hacia los 4 años, participan ya en los
juegos con otros niños/as de su edad
disfrutando
con su compañía, aunque le cuesta compartir.
·
Hacia los 5 años, les gusta jugar con
sus compañeros/as desarrollando
relaciones
de amistad y colaboración.
Desarrollo cognitivo
-
Inicialmente poseen un pensamiento egocéntrico, íntimamente unido a sus necesidades
inmediatas,
que evoluciona a lo largo del ciclo permitiéndoles asumir, poco a poco,
puntos
de vista diferentes a los suyos: de sus iguales o de los adultos con los que se
relacionan
de manera habitual.
-
Pueden seguir instrucciones cada vez más complejas, de hasta dos o tres pasos sencillos.
-
A lo largo del ciclo, van desarrollando su capacidad de atención, que es
progresivamente
mayor y durante un tiempo más prolongado, van tolerando mejor las
actividades
tranquilas y sedentarias, finalizan las actividades que empiezan e incluso
pueden
demorar una actividad que les interese y retomarla con posterioridad.
-
Se desarrolla también su apreciación del tiempo, lo que favorece su capacidad
para
ordenar hechos temporalmente y, si bien en un principio les cuesta diferenciar
pasado
y futuro, a lo largo del ciclo van comprendiendo y utilizando conceptos
temporales
como: ahora, antes, después, ayer, hoy, mañana, por la mañana, por la tarde,
por
la noche...
-
Utilizan dos medios fundamentales para el conocimiento de la realidad que les
rodea:
el juego y el lenguaje.
·
A través del juego, disfrutan
experimentando, manipulando, ordenando,
enumerando
y clasificando objetos y elementos de su entorno. Además, acompañan sus
juegos
con comentarios, diálogos y explicaciones.
·
El desarrollo del lenguaje y el uso
progresivamente más adecuado que hacen de
él
contribuye a construir su pensamiento y les ayuda a comprender e interpretar la
realidad.
Al finalizar el ciclo poseen un lenguaje formal y estructuralmente más
completo.