En la década de los 70 se comenzaron a realizar
evaluaciones de la calidad de los sistemas educativos en los países desarrollados, pruebas internacionales que permitieron valorar los conocimientos y
competencias adquiridos por los alumnos principalmente en lectura, matemáticas y ciencias. Hasta entonces todos los indicadores estaban
referidos a la extensión de los sistemas educativos: tasas de escolarización, tasas de graduación, número de años en el sistema educativo…
Según conclusiones[1]
de los informes PIRLS y TIMSS se sabe que estudiar un curso escolar en el
sistema educativo de un país no supone el mismo aprendizaje que en otro. La extensión de los sistemas educativos
continúa siendo primordial, pues como ha demostrado en varias ocasiones la
OCDE, aquellos alumnos que no finalicen sus estudios secundarios
postobligatorios tendrán problemas para adaptarse a los retos que plantean los
rápidos cambios tecnológicos y la globalización. Pero la calidad también es relevante, no se trata de que los jóvenes
realicen más años de educación, sino que además estos cursos les proporcionen
un elevado nivel de formación para tener mejores perspectivas futuras de
satisfacción personal y laboral.
Los propios autores de estas pruebas (realizadas por la Asociación
Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo: IEA, por sus siglas
en inglés), lanzan una advertencia que no puede ser más explícita en lo que se
refiere a la comprensión lectora: “La falta
de adquisición de la misma (refiriéndose a la comprensión lectora) puede conducir a posteriores dificultades en el aprendizaje de todas las materias y
a un posible fracaso escolar”
Es decisiva una intervención
temprana: Elena Martín, catedrática de Psicología de la Educación de la
Universidad Autónoma de Madrid, en un artículo[2] publicado en “La Vanguardia” comenta: “…Si un alumno, a finales de 2º de primaria (a los siete años), no
tiene bien consolidada la lectoescritura, empieza a acumular un problema de
aprendizaje que va más allá de una asignatura..”
Según se cita en la
Introducción del informe PISA de 2012: “El
impacto de las tecnologías digitales
ha sido tan enorme en la última
década, con la explosión de los aparatos móviles e interactivos, que ya resulta
cotidiano hablar de un mundo distinto,
afectado por cambios revolucionarios en la percepción de la realidad y en su
potencial en futuros próximos, superados cada vez a un ritmo más acelerado.
Estas
tecnologías afectan a la forma de leer
textos, y a las distintas estrategias y
disposiciones para
enfrentarse al aprendizaje académico y profesional…”.
En PISA 2009, se incluyó la lectura
digital como una variante optativa de evaluación.
En el marco de PISA 2012 para evaluar la competencia lectora
de los alumnos hacia el final de su educación obligatoria se centró en las
destrezas lectoras, tanto en soporte digital como impreso, que incluyen la
localización, selección, interpretación y valoración de la información a partir
de una serie completa de textos asociados a situaciones del aula o fuera de
ella.
Del mismo modo, en las
conclusiones publicadas por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, nos
anuncian que ”En
2015, la prueba PISA se implementará exclusivamente por ordenador, aunando
nuevas preguntas de ciencias (el área evaluada principal en ese ciclo) y
preguntas de anclaje de matemáticas y lectura con pruebas de las tres áreas
centrales que habían sido diseñadas para papel y después se han traspasado a
ordenador”.
Las tecnologías
de la información y la comunicación, según establece la LOE cuando marca
los objetivos para la Etapa de Primaria, han de constituir una herramienta cotidiana en las
actividades de enseñanza y aprendizaje
de las diferentes áreas, así como un
instrumento de trabajo para explorar, analizar e intercambiar información.
La aplicación de las tecnologías al trabajo del aula se convierte en una pieza
clave en la educación y la formación de las nuevas generaciones. Su importancia
social y en lugar preferente que ocupan ya en la vida de los niños y las niñas
hacen que deban estar presentes en los centros educativos de modo que los
estudiantes adquieran los conocimientos y las habilidades necesarias para
abordar con garantía de éxito su utilización en los entornos de aprendizaje,
familiares y de ocio.
Por
otro lado, la definición de lectura y de
competencia lectora ha ido cambiando acorde a los cambios en la sociedad y
la cultura, quedando establecida (INEE, 2014, p.55) como sigue:
“Competencia
lectora es comprender, utilizar, reflexionar y comprometerse con textos
escritos, para alcanzar los propios objetivos, desarrollar el conocimiento y potencial
personal, y participar en la sociedad”.
Conclusiones
de los informes PISA, PIRLS y TIMSS :
El 11 de diciembre de 2012, el Ministerio de Educación, cultura y
Deporte publica una nota de prensa, en la que establece las conclusiones del presente informe:
- PIRLS- Lectura: España obtiene 513 puntos. Los 25 países que pertenecen a la OCDE alcanzan 538 puntos de media, mientras que los de la UE logran 534. Dichos resultados señalan que el porcentaje de alumnos excelentes en España (4%) es inferior al de la OCDE (10%) y que la proporción de alumnos rezagados (6%) es superior al de la OCDE (3%).
- TIMSS- Matemáticas: España ha obtenido 482 puntos, situándose por debajo de la media de la OCDE (522 puntos) y de la UE (519 puntos). La proporción de alumnos rezagados es del 13% frente al 7% de la OCDE y la de alumnos excelentes es del 1% en nuestro país por el 5% de la OCDE.
- TIMSS-Ciencias: España obtiene 505 puntos, los resultados de la OCDE (523) y de la UE (521) son superiores. Los alumnos excelentes en nuestro país es el 4% mientras que en la OCDE es el 7%, tenemos un 8% de alumnos rezagados frente a un 6% de la OCDE.
- PISA-Comprensión lectora: España obtiene 448 puntos, 8 por debajo de los países de la OCDE. Un 18% de alumnos se sitúan en niveles bajos, resultado similar a los de la OCDE; sin embargo el 6% en España y el 9% en la OCDE alcanzan niveles de excelencia.
- PISA-Matemáticas: España obtiene una puntuación de 484 puntos, sensiblemente por debajo de la OCDE (494 puntos). Apenas un 8% de los alumnos alcanza niveles altos (13% los de la OCDE) y el 24% de nuestros alumnos se encuentran en el nivel bajo (23% de media en la OCDE).
- PISA-Ciencias: Los alumnos españoles obtienen 496 puntos, 5 puntos por detrás de la media de la OCDE. El 18% de los alumnos españoles se sitúan en el nivel bajo (18% OCDE), mientras que los alumnos excelentes representan un 5% en España frente a un 8% de promedio en la OCDE.
- Las conclusiones del Walter García-Fontes, de la Universidad Pompeu Fabra, son muy significativas: un alumno podría pasar de estar muy rezagado a ser un alumno medio sólo con el efecto del interés en la lectura.
El presente gráfico[3]
obtenido del último INFORME PISA arroja las siguientes conclusiones:
Haciendo patente no sólo la necesidad de
mejorar la comprensión lectora sino también el uso de los medios digitales para
realizar la lectura ya que la evaluación de Resolución de problemas, la de
Matemáticas digital y Lectura digital, se realizó mediante ordenador.
Ministerio de
Educación, Cultura y Deporte. (12 de diciembre de 2012). Nota de Prensa.
Recuperado el 1 de febrero de 2014, de
http://www.mecd.gob.es/prensa-mecd/actualidad/2012/12/20121211-pruebas-pirls-timss.html
Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. (1 de
abril de 2014). mec.gob.es (gráfico). Recuperado el 7 de abril de 2014,
de
http://www.mecd.gob.es/dms/mecd/prensa-mecd/actualidad/2014/04/20140401-pisa/galeria/grafico-04.jpg


